jueves, 23 de abril de 2015

Una autorretrato para el Día del Libro


Retrato de Cervantes, por Juan de Jáuregui
 
Dos vueltas al parque y los turpiales. Vi cuando uno entraba al ramaje de un pilón, al noreste. Las del alba serían.
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El placer de leer el Quijote depara uno mayor: releerlo. También: vagar muchas veces por otros parajes cervantinos.  

Para recordarlo hoy, en su día, empiezo por su autorretrato. Está en un prólogo, uno de los más espléndidos que conozco: 

Este que véis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro; los bigotes grandes; la boca pequeña; los dientes, ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y éstos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande ni pequeño: la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies. Éste, digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y quizá sin el nombre de su dueño: llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. 

(Del prólogo de las Novelas ejemplares, 1613)
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¡Feliz Día del Libro, del idioma y de Cervantes!

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